NUTRICIÓN DEPURATIVA


Artículo muy interesante sobre la gran influencia del equilibrio ácido-base en la salud en nuestro organismo. Entre otras cosas cómo influye en nuestro sistema músculo-esquelético. 

 


De Néstor Palmetti, Ed. de Autor.

 

Acidez y Alcalinidad son términos que responden a la forma de clasificar la reacción de cualquier elemento, sobre todo en medios líquidos. El grado de acidez o alcalinidad se mide a través de una escala de PH (potencial de hidrogeno), que va de 0 (extremo ácido) a 14 (extremo alcalino), ubicándose en el centro (7) el valor neutro. Entre 0 y 7 tenemos valores de acidez y de 7 a 14 de alcalinidad. El ácido y lo alcalino se complementa en las reacciones químicas. Por ello se habla de equilibrio o balance. En medicina oriental, lo ácido se clasifica como Yin y lo alcalino como Yang, siendo deseable la tendencia al equilibrio entre los extremos.

 

Las células que componen nuestro organismo necesitan alimentarse, eliminar residuos y renovarse constantemente. A fin de satisfacer esta exigencia vital, la sangre cumple dos funciones vitales para el correcto funcionamiento celular: llevar nutrientes (sobre todo oxígeno) y retirar los residuos tóxicos que genera la transformación (metabolismo) de dichos nutrientes. A nivel celular se produce una especie de combustión interna, que libera calor corporal. Los residuos que se originan en este proceso de combustión, son de naturaleza ácida y deben ser evacuados del organismo mediante la sangre, a través de las vías naturales de eliminación (hígado, riñones, pulmones, piel).

 

Para cumplir eficazmente dicha tarea, y por otra cantidad de razones orgánicas, el plasma sanguíneo debe de mantenerse con un ligero nivel de alcalinidad. El PH de la sangre puede oscilar en un estrecho margen: entre 7.35 y 7.45. Al transgredir estos límites, la sangre pierde capacidad de almacenar oxígeno en los glóbulos rojos y también pierde eficiencia en la tarea de eliminación de los residuos celulares. En pocas palabras, la sangre no nutre y no limpia las células, génesis profunda de cualquier enfermedad.

 

 

Cuando se incrementa el nivel de acidez sanguínea, varios mecanismos (tampones) buscan restablecer este vital equilibrio. En todos los casos se requiere eliminar toxinas y metales pesados, con la suficiente presencia de bases (álcalis) que neutralicen los ácidos. O sea que un eficiente metabolismo celular exige un constante flujo de sustancias alcalinas, con el fin de poder eliminar y neutralizar los ácidos provenientes del alimento y del metabolismo celular.

 

En primera instancia y como mecanismo más simple hay que eliminar toxinas y metales pesados, y a su vez la sangre obtenga suficientes bases de los alimentos. En caso de carencia (tanto por exceso de ácidos circulantes como por deficiencia nutricional de bases), la sangre echa mano a dos mecanismos de emergencia para preservar su equilibrio, uno consiste en derivar ácidos, depositándolos en los tejidos a la espera de un mayor aporte alcalino. Esto genera (reuma, problemas circulatorios, afecciones de piel, etc.). El otro mecanismo es recurrir a su reserva alcalina: las bases minerales (calcio, magnesio, potasio) depositadas en huesos, dientes, articulaciones, uñas y cabellos. De este modo, la sangre se convierte en un “saqueador” de la estructura orgánica, con el único objetivo de restablecer el vital equilibrio acido-básico que permite sostener el correcto funcionamiento orgánico.

 

Esta lógica funcional es la homeostasis orgánica, que significa “mantener la vida generando el menor daño posible”, para el organismo. Una menor densidad ósea no significa peligro para la vida, pero sí un PH acido en la sangre. Así funciona el mecanismo de la descalcificación y la desmineralización. Los huesos ceden calcio en forma de sales alcalinas, se hacen frágiles y hay osteoporosis; las piezas dentales se fisuran con facilidad y surgen caries; las uñas muestran manchas blancas y se tornan quebradizas; las articulaciones degeneran y hay artrosis; el cabello se debilita y se cae; se advierten lesiones en las mucosas, piel seca, anemia, debilidad, problemas digestivos, afecciones de vías respiratorias, infecciones, sensación de frío, etc.

 

Normalmente no se asocian estos síntomas con la acidez. Un ejemplo es la osteoporosis, clásica enfermedad de acidificación. Sin embargo se le combate inadecuadamente con alimentos (lácteos) que, por su aporte ácido, agravan el problema. Otro ejemplo es la anemia, cuadro que consiste en la baja capacidad de lo glóbulos rojos para suministrar el oxigeno adecuado a los tejidos del cuerpo. Como vimos, esto es consecuencia de la acidificación sanguínea. El sentido común nosindica que frente a osteoporosis y anemia, lo correcto es atacar la causa profunda del problema: alcalinizar el organismo para neutralizar su acidez.

 

Por lo anterior podemos concluir que para permitir el normal trabajo de la sangre y las células, debemos de ser cuidadosos en la parte que realizamos a nuestro cuerpo a través de los alimentos que ingerimos. Por un lado tratamos de evitar alimentos (y situaciones) acidificantes, y por otro incrementando la provisión de bases a través de una mayor ingesta de alimentos alcalinizantes. Todo esto complementado por un buen aporte de oxigeno, a través del necesario movimiento, y un correcto funcionamiento de los órganos depurativos encargados de eliminar ácidos.

 

LA ORINA COMO INDICADOR

Dado que los ácidos en exceso son eliminados a través de los riñones y la orina, tenemos ahí un modo simple y preciso de verificar que está sucediendo en nuestro organismo. Este método de verificación fue descubierto por el científico húngaro Eric Rucka y desarrollado por la Dra. Catherine Kousmine, investigadora suiza, creadora de un sistema terapéutico basado en la alimentación natural. “Una persona sana y bien equilibrada, que recibe suficiente cantidad de sustancias alcalinas en su alimentación – nos dice la Dra. Kousmine en el libro “Salve su Cuerpo” – tendrá en la segunda orina de la mañana un PH ligeramente alcalino, idéntico al de la sangre, la primera orina no sirve para el control por ser naturalmente acida, ya que el reposo nocturno sirve para que los riñones eliminen los productos ácidos de desecho”.

 

El sistema para verificar este valor es sencillo y se basa en el simple uso de tiras de papel reactivo. Al contacto con unas gotas de orina, el color de el papel nos brinda el valor. “Si el control de la segunda orina del día nos da valores máximos a 5 y no ha habido esfuerzo físico de por medio (ácido láctico), quiere decir que el cuerpo está sufriendo una acumulación anormal de sustancias ácidas o carencias de bases (calcio, magnesio, sodio), aquí pueden aparecer manifestaciones tan variadas como palidez, dolor de cabeza, dolores reumáticos, neuralgias. La permanencia en valores cercanos a PH 5 está también relacionada con una constante sensación de cansancio injustificado o la aparición de momentos de debilidad improvista, en los cuales uno se siente completamente vacío.

 

Nuestra vida moderna es más sedentaria, tiene poca oxigenación y está basada en una alimentación pobre en bases, por este motivo es fácil sufrir malestar debido a la acumulación de sustancias ácidas, si hemos pasado un período de excesiva tensión o hemos estado enfermos, el organismo acumula una gran cantidad de sustancias ácidas y para eliminarlas de forma normal lleva tiempo, algunas veces puede llevar hasta más de un año para retornar la orina al valor normal,. El control del PH urinario y su normalización, debe formar parte integrante del plan terapéutico de todo tipo de enfermedad crónica.

 

Según los estudios del Dr. Ragnar Berg – médico sueco fallecido en 1956, pionero en la investigación de la alimentación alcalinizante – un 85% de nuestra dieta debe estar compuesta de elementos ricos en bases ( de los cuales una parte debe estar compuesta en estado crudo) y sólo un 15% debería estar reservado a los alimentos acidificantes. Si bien Berg combatía los procesos de acidificación con preparados de sales alcalinas y citratos.

 

El Dr. Berg determinó que las verduras silvestres poseen mayor cantidad de sales alcalinas que las de cultivo. Esto ha sido confirmado por estudios franceses y alemanes, que demuestran una disminución de estos valores (y de otros nutrientes importantes), inversamente proporcional al aumento de abonos químicos. Ello debe a la disminución de minerales alcalinos y a la presencia de residuos ácidos. También se ha probado experimentalmente que la fruta madura artificialmente (en cámara) deja de comportarse como alcalinizante en el organismo. Son comprobaciones científicas de la involución cualitativa de la producción industrializada de nuestros alimentos.

William Howard Hay, creador de la dieta Hay, que se popularizó en los años 30, sugería una proporción en volumen del 20% en alimentos acidificantes y 80% en alcalinizantes. Paavo Airola, naturista europeo, sostenía que necesitamos ambos tipos de alimentos, en sintonía con el concepto de balance Yin – Yang de los orientales.

 

 

ALIMENTOS ALCALINIZANTES Y ACIDIFICANTES


Nuestros nutrientes (como todos los elementos de la naturaleza) tienen distintos grados de acidez o alcalinidad. El agua destilada es neutra y tiene un PH de 7. Básicamente todas las frutas y verduras resultan alcalinizantes. Si bien la fruta tiene un PH bajo (cerca de lo ácido), no es lo mismo la reacción química de un alimento fuera que dentro del organismo. Cuando el alimento se metaboliza, puede generar una reacción totalmente distinta a su carácter original. Es el caso del limón o la miel. Ambos tienen un PH ácido, pero una vez dentro del organismo provocan una reacción alcalina. Distinto es el caso de las células animales. Tanto la desintegración de nuestras propias células como la metabolizacion de productos de origen animal, dejan siempre un residuo tóxico y ácido que debe de ser neutralizado por la sangre.

 

Así vemos la diferencia básica entre un alimento de reacción ácida (que obliga a robar bases del organismo para ser neutralizado) y un alimento de reacción alcalina (que aporta bases para neutralizar excesos de acidez provocados por otros alimentos o por los propios desechos del cuerpo. A fin de servir como referencia didáctica, veamos la siguiente Tabla que expresa en grados de acidez o alcalinidad, la reacción metabólica de ciertos alimentos en el organismo humano. Esta información es importante para orientar, pues nos permite comprender como funcionan ciertos alimentos en nuestro cuerpo.

 

Alimentos de Reacción Metabólica Alcalina :

 

Pasa de Uva 23.7

Habas Blancas 18.0

Almendras 12.0

Dátiles 11.0

Remolachas 10.9

Zanahorias 10.8

Apio 8.4

Melón 7.5

Albaricoques 6.8

Pomelos 6.4

Repollo 6.0

Tomate 5.6

Limón 5.5

Manzana 3.7

Calabaza 2.8

Nabo 2.7

Uva fresca 2.7

 

 

Alimentos de Reacción Metabólica Ácida :

 

Panceta de Cerdo 28.6

Pollo Hervido 20.7

Pavo Asado 19.5

Carne de Novillo 13.5

Cacahuete 11.6

Clara de huevo de gallina 11.1

Salmón fresco 11.0

Caballa fresca 9.3

Galletas integrales Crackers 8.5

Nueces 8.4

Pan de harina de trigo integral 7.3

Queso de Vaca 5.5

Requesón de Vaca 4.5

Manteca de cacahuete 4.4

Pan de harina de trigo refinado 2.7

Arroz blanco hervido 2.6

Fideo refinados hervidos 2.1

 

Valores que indican grado de alcalinidad y acidez. Tabla elaborada por Bridges y modificada por Barber y Mitchell.

 

También los minerales juegan un papel importante en el comportamiento acidificante o alcalinizante en los alimentos y ello nos permite hacer una elección mas conciente. Por lo general resultan acidificantes aquellos alimentos que poseen un alto contenido de azufre, fósforo y cloro. En cambio son alcalinizantes aquellos que contienen buena dosis de calcio, magnesio, sodio y potasio.

 

En general los cereales generan desechos ácidos al ser metabolizados: ácido sulfúrico, fosforito y clorhídrico. Esto resulta más marcado en el trigo y maíz (los indígenas americanos remojaban el maíz en agua con cal). El mayor contenido en minerales alcalinos hacen que otros cereales resulten más alcalinizantes: mijo, cebada, quinoa, trigo sarraceno. El arroz integral es considerado como neutro en la dietética oriental. Por su parte las legumbres y las semillas son ligeramente acidificantes por su contenido proteico, aunque no todos por igual, con excepciones como las almendras y las habas blancas, azuki y negras. Los lácteos son elementos acidificantes, aunque la leche fresca sin acidificar sea ligeramente alcalina. La pasterización acidifica la leche y por lo tanto a todos sus derivados.

 

Mientras la dieta clásica y la ciencia de alimentación no dan importancia o ignoran totalmente esta distinción, en una nutrición conciente es muy importante conocer la reacción de los alimentos. Además es importante manejar otros aspectos que tiene que ver con la preparación de los alimentos. Por ejemplo: se ha demostrado que de un 40%-60% de los elementos minerales y un 95% de las vitaminas y bases se pierden en el agua de cocido de las verduras. Resulta entonces que el alto contenido de bases que posee las verduras y que resultan tan útil para el equilibrio sanguíneo, se desvaloriza. Incluso las verduras llegan a presentar naturaleza ácida cuando se tira el agua de cocción. De allí la importancia del sistema oriental de cocer las verduras al vapor en cestas de acero o bambú, o sea sin que estén en contacto directo con el agua, también comprendemos el alto valor terapéutico de los caldos, que conservan todo el alto contenido alcalino de las verduras y que resultan tan equilibrantes en enfermos y convalecientes.

 

Lamentablemente la acidosis (disminución de la reserva alcalina en la sangre) se está convirtiendo en una enfermedad social que provoca grandes problemas y que generalmente no se diagnostica. Sin embargo nadie se preocupa por advertir sobre el problema. Por el contrario, el bombardeo publicitario incita al consumo masivo de productos industriales, que resultan altamente acidificantes: carnes y hamburguesas, gaseosas basadas en azúcares refinados y compuestos acidificantes; bebidas alcohólicas, alimentos elaborados con cereales, grasas y azúcares refinados; lácteos industrializados y especialmente quesos; aditivos alimentarios, conservadores……

Las bebidas gaseosas contienen azúcares que generan ácidos en su proceso metabólico (acido acético). A ello se agregan los aditivos acidulantes (ácido fosfórico) y el ácido carbónico, generando un cocktail dañino, que se potencia con los grandes volúmenes de consumo diario.

 

Cuando somos jóvenes, el buen funcionamiento de los órganos de eliminación (principalmente riñones y piel), hacen que los ácidos sean eliminados satisfactoriamente. Pero con el paso de los años, al acentuarse los efectos nocivos de la acidificación en el organismo, estos órganos pierden eficiencia. Al no poder se eliminados del organismo, el ácido úrico y otros residuos metabólicos de naturaleza ácida, son retenidos fundamentalmente por el tejido conjuntivo, así como por los huesos y cartílagos del cuerpo, con el objetivo de retirarlos del flujo sanguíneo y poderlos eliminar mas adelante.

Todo esto nos permite comprender que aun una dieta que excluya la carne, puede no ser ideal y puede resultar acidificante si se consume en exceso: huevos, quesos, legumbres, oleaginosas, cereales refinados, café, té negro, chocolate, gaseosas y azúcar blanco.

 

Existen otros ácidos perjudiciales como lo es el ácido nicotínico del tabaco, el ácido acetilsalicílico de los analgésicos, el ácido clorhídrico que genera el estrés, los ácidos provenientes de la contaminación ambiental y los ácidos generados en la mala función intestinal, a raíz de los procesos de putrefacción y fermentación.

 

 

CONSEJOS PARA UNA DIETA ALCALINA


- Debemos de hacer del comer un acto consiente. El estrés, las obligaciones y las tensiones, han provocado la transformación de nuestra nutrición en algo mecánico o apenas placentero. Nuestros problemas de salud, que todos arrastramos, como consecuencias de años de errores, nos deben de servir como incentivo para que comencemos a modificar nuestros hábitos, prestando atención a qué y cómo comemos.

 

- Comenzar a mejorar la calidad de nuestra alimentación y nuestra calidad de vida.

 

- Atender al equilibrio ácido – básico de nuestro organismo nos permitirá eliminar gran cantidad de síntomas, muchos de las cuales ya consideramos normales de tanto

convivir con ellos.

 

- Tener noción sobre qué alimentos son acidificantes y cuales alcalinizantes, es bueno comenzar a modificar la ecuación de nuestra ingesta diaria, proponerse inicialmente un 2 a 1 (dos partes de alcalinizantes por cada parte acidificante), para luego llegar a un óptimo de 4 a 1.

 

- El organismo se recarga de desechos, toxinas lo que hace que en la sangre existan grandes cantidades de anhídrido carbónico.

 

- Las personas nerviosas, delgadas, friolentas, alérgicas, con dolores de articulaciones, neurálgicas, con tendencias a caries, cálculos o osteoporosis; obviamente tendrán mayores necesidades de alcalinización y desintoxicación. Así como no todos somos iguales, tampoco todas las épocas del año exigen los mismos nutrientes.

 

- Hay que eliminar toxinas ácidas del cuerpo y a su vez basarnos en el abundante consumo de frutas (de estación y bien maduras) y verduras (crudas, cocinadas al vapor o consumidas con su agua de cocción en forma de sopas).

 

- Hacer mucho uso del repollo blanco (crudo), zanahoria, apio, nabos, hojas de ensalada, berenjenas, pepino, tomates.

 

- Las algas marinas son muy alcalinizantes debido a su riqueza de minerales básicos (magnesio, calcio, sodio, potasio).

 

- Entre las frutas usar limón, cereza, manzana, melón, sandia, naranja, mandarina, pomelo, piña, plátano, albaricoque, pera, arándano y uva.

 

- Consumir frutas y verduras de cultivo orgánico, sin que hallan pasado por un proceso de aplicación de agroquímicos y fertilizantes para su producción.

 

- Usar los cereales menos acidificantes (arroz, trigo sarraceno) o alcalinizantes (quinoa, mijo o cebada). Entre los frutos secos preferir almendras, dátiles, pasas de uva y castañas.

 

- Dentro del grupo de legumbres, las habas blancos, negras y azuki resultan ser los más alcalinizantes.

 

- Como endulzante preferir miel de abeja o la Stevia.

 

- A nivel de fitoterapia, se destacan como alcalinizantes: el diente de león, la bardana o el té verde.

 

- También se ha demostrado que el exceso de alimentos es causa de acidificación corporea, es importante nutrirnos con moderación.