El diagnóstico osteopático y el tratamiento


El diagnóstico osteopático es la parte más importante de nuestro trabajo. El osteópata pregunta por cualquier síntoma que el paciente presente aunque pueda parecer no relacionado en primera instancia con el motivo de consulta: antecedentes traumatológicos, operaciones, cicatrices, enfermedades infantiles, características de cómo fue el parto del paciente, antecedentes familiares, el estado emocional del individuo, su situación personal, etc.

 

También investiga acerca del tipo de dolor o molestia, desde cuándo, cómo apareció, de día o de noche, de pie o sentado, aparece con el aumento de estrés o es indiferente, en el trabajo o en fines de semana, etc.

 

A continuación se realizará una evaluación global del paciente con detalle, observando su postura, realizando algunos movimientos simples y algunos test osteopáticos, ortopédicos y neurológicos con el fin de identificar cualquier deficiencia de movilidad obvia y evaluar la postura.

 

El tratamiento dependerá de esta evaluación corporal completa, del tipo de lesión y del paciente. Ningún tratamiento es igual a otro y se debe seguir siempre un enfoque personal único.

 

En ocasiones serán necesarias pruebas y diagnósticos por parte del médico de manera que cualquier paciente con sospecha de patología en la cual no está indicada la Osteopatía o en la que sea necesaria la intervención médica alopática, el paciente es orientado al profesional médico para que realice el diagnóstico y tratamiento correspondiente. Esto significa que la complementariedad y la interrelación médico y osteópata, debe ser total para garantizar un abordaje multidisciplinar en el paciente.

 

El número de sesiones dependerá de varios factores: de las características de la lesión, la edad, la constitución, la capacidad de autocuración de la persona, también de nuestra habilidad, de la voluntad del paciente, etc.

 

Si la causa primaria ha sido detectada, y normalizada, la corrección que el propio cuerpo hace de la misma y de las lesiones secundarias que esta crea, puede ser efectuada en pocas sesiones, entre 3 y 6 .Pero también es cierto que algunas personas, evolucionan satisfactoriamente, pero de una forma más lenta, ya que sus procesos vitales son más débiles y el número de sesiones debe ser mayor. También la antigüedad de la lesión, la existencia de bloqueos emocionales asociados, el tipo de compensaciones que se han desarrollado, el propio estado físico del individuo, etc., pueden solicitar un número mayor de sesiones.

 

Posteriormente se podrán programar sesiones más espaciadas de control y/o prevención, con intervalos de 1 a 3 meses.

 

Cabe mencionar también que la Osteopatía no puede ser considerada como la panacea, y debemos aceptar que hay casos a los que no podemos o sabemos ayudar.