El mareo es una sensación de inestabilidad o desequilibrio. Puede aparecer al levantarte rápido, moverte bruscamente o incluso en momentos de estrés.
Síntomas comunes:
Sensación de inestabilidad o tambaleo.
Zumbido en los oídos.
Náuseas leves.
Visión borrosa momentánea.
Lo que se experimenta no es tanto que el entorno gira o que todo te da vueltas, sino una dificultad para controlar el cuerpo o pérdida de equilibrio o de claridad mental. Las causas pueden ser diversas, incluyendo desde problemas de presión arterial, tensión en la zona del cuello (en la mayoría de casos) o ansiedad.
El vértigo es una sensación ilusoria de movimiento, como si tú o el entorno estuvieran girando. No es solo sentirse mal: es incapacitante y angustiante.
Síntomas típicos:
Sensación de giro rotatorio. Incapacidad para moverse.
Náuseas intensas, vómitos.
Inseguridad, gran dificultad para mantener el equilibrio.
Hipersensibilidad a ciertos movimientos de cabeza.
A menudo, está relacionado con trastornos del oído interno (sistema vestibular), así como problemas cervicales, de la articulación temporomandibular ATM, traumatismos,...
Porque cada uno requiere un enfoque terapéutico distinto. La fisioterapia especializada aborda el origen específico de los síntomas, y eso marca la diferencia entre no conseguir resultados y una mejora parcial o una recuperación completa.
Tensiones cervicales o de la ATM
Estrés y trastornos de ansiedad.
Hipotensión o hipoglucemia.
Problemas visuales o posturales.
VPPB (Vértigo Posicional Paroxístico Benigno): el más común; provocado por el desplazamiento de pequeños cristales (otolitos) en el oído interno.
Neuronitis vestibular: inflamación del nervio vestibular.
Enfermedad de Ménière: acumulación de líquido en el oído interno.
Migraña vestibular: vértigo asociado a episodios migrañosos.
La fisioterapia puede desempeñar un papel clave en el tratamiento de mareos y vértigos, especialmente cuando el origen es vestibular, cervical o funcional. Cómo actúa la fisioterapia en estos casos:
Los mareos y vértigos no son una condena, no dejes que sigan condicionando tu vida. Muchas veces tienen solución si se aborda el origen desde un enfoque funcional y especializado.
La fisioterapia especializada ha demostrado ser una herramienta segura y eficaz para recuperar el
equilibrio. Para ello es necesario realizar una evaluación exhaustiva para identificar la causa y diseñar un programa de rehabilitación individualizado que
ayude al paciente a recuperar su equilibrio, reducir los síntomas y mejorar su calidad de vida.
Vivir con miedo a moverte no es normal. Si los síntomas han afectado tu rutina, es momento de actuar. Para solicitar más información o reservar una cita puedes llamar al número 670750200 o enviarme un WhatsApp
Depende del tipo. El vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), que es el más frecuente, responde muy bien a maniobras de reposicionamiento específicas y en muchos casos se resuelve en una o pocas sesiones. Otros tipos, como el de origen cervical o el asociado a migraña vestibular, requieren un abordaje más completo y progresivo. En ningún caso conviene ignorarlo: cuanto más tiempo se demora el tratamiento, más tiende a cronificarse el miedo al movimiento y a limitar la vida diaria.
El VPPB (vértigo posicional paroxístico benigno) es el tipo de vértigo más habitual. Se produce cuando pequeños cristales del oído interno —los otolitos— se desplazan hacia los canales semicirculares, generando una señal errónea de movimiento. El tratamiento consiste en maniobras de reposicionamiento específicas (como la maniobra de Epley) que devuelven esos cristales a su lugar. Son técnicas sencillas, sin dolor y con resultados muy rápidos en la mayoría de los casos.
Sí, y es más frecuente de lo que se piensa. Las tensiones musculares o las disfunciones articulares de la columna cervical alta, así como de la mandíbula ATM, pueden alterar la información propioceptiva que el cuello envía al cerebro, generando sensación de inestabilidad o mareo. Este tipo de mareo suele acompañarse de dolor o rigidez en el cuello, y responde bien al tratamiento manual y a la neuromodulación sobre la región cervical.
No necesariamente, aunque es comprensible que el miedo al movimiento lleve a evitarlo. En la mayoría de los casos, la inmovilidad prolongada empeora la situación porque el sistema vestibular necesita estímulos para adaptarse y compensar. En mi consulta diseño ejercicios de habituación progresivos —que se realizan en casa— para que el sistema nervioso aprenda a tolerar el movimiento sin generar la respuesta de vértigo.